Miss Universo: una nueva perspectiva

Escrito por | 02.12.2025

No les miento: este año, fue la primera vez en mis 23 años que ví el concurso de Miss Universo. Sinceramente, tenía muchos prejuicios en mi cabeza, me parecía un concurso misógino, que cosificaba el cuerpo y belleza de las mujeres, que basaba todo en apariencias, algo completamente banal y sin impacto real, pero, este año todo se sintió diferente, dándome por completo una nueva perspectiva.

Para empezar, gracias a las redes sociales fue que, por primera vez, pudimos ver tan de cerca a las concursantes, conociéndolas mucho más allá de lo bonitas que son, ya que compartieron sobre su cultura, personalidad, sentido del humor y, sobre todo, demostraron humanidad.

Después, el concurso en sí se sintió distinto a lo que muchos nos imaginábamos, se evaluó la inteligencia, se habló de proyectos reales que tienen un objetivo altruista y, en general, se buscó a una representante femenina para encabezar y dar imagen a nuevos programas y organizaciones.

El estilo de los vestidos, maquillaje y peinado me sigue pareciendo de lo más anticuado, extraño, ya que el discurso se ha convertido en algo mucho más profundo y significativo, mientras que los vestidos siguen pareciendo sacados de una tienda departamental de los años 80s, en los que la pedrería, cortes de sirenas y malla no pueden faltar, además de peinados más grandes que sus cabezas, que después de investigar, descubrí que es como un tipo de tradición para “lucir femeninas y recatadas”, lo cual me encantaría que se cambiara para que cada miss usara algo genuino y apegado a su estilo personal.

Pero dejando atrás el tema fashionista, debemos reconocer que, en parte, el impacto que tuvo esta edición en específico se debe a Fátima Bosch. Les juro que no me ciego (soy mexicana), pero es que, desde que alzó la voz ante una injusticia y demostró que la dignidad vale más que cualquier corona, ella ya había ganado.

Verán, ella había sido un tema de conversación desde que estuvo en Miss México, ya que tocaba temas fuera de lo “correcto” que estaba establecido para este tipo de certámenes, como la desigualdad tanto de género como socioeconómica para mujeres y niñas, temas de salud mental como dislexia y TDAH, entre otros, cosa que no fue bien vista por el resto de las concursantes.

Al final, ganó mucho cariño por parte de la gente gracias a su transparencia, su forma de ser tan auténtica, que ha sido un tema sumamente importante este año.

Después del apogeo de redes sociales que vino con la pandemia, el nacimiento de la influencer culture y tras ver los mismos discursos, el mismo tipo de contenido en todos lados, las mismas cirugías estéticas e instagram faces, es refrescante y esperanzador ver que hay muchas personas que no tienen miedo a demostrar quienes son, incluso si eso significa desencajar con el resto.

Sin embargo, en los últimos días se ha estado hablando de varias polémicas que rodean no solo a las participantes, sino al mismo concurso: que si temas políticos, temas de los jueces, favoritismos, entre otras cosas, que, sinceramente, no sé qué tan ciertas sean. Al final, siempre se habla, se crean miles de escenarios, pero no podemos negar que básicamente renació y, nuevamente, tiene impacto en el mundo.