Hace unas semanas conocimos el nombramiento de Grace Wales Bonner como nueva Directora Creativa de la línea masculina de Hermes, convirtiéndose así en la primera mujer negra en liderar la dirección creativa de una casa de moda histórica, tras 37 años de hegemonía de Véronique Nichanian. Este hito, que no debería serlo tanto, merece que nos detengamos un momento a celebrar si contemplamos el panorama de la industria de la moda actualmente, pero antes de desgranar el por qué me gustaría contextualizar un poco.
Grace Wales Bonner es una diseñadora anglo-jamaicana graduada en el año 2014 por la prestigiosa universidad londinense Central Saint Martins. Pasado poco tiempo de graduarse fundó su propia marca homónima, Wales Bonner, la cual dirige exitosamente a día de hoy. Su línea creativa rinde homenaje a la artesanía, habla de herencia racial y tradición, pero desde una perspectiva muy comercial y actual, sin perder de vista una tremenda elegancia. Si hablamos en términos de artesanía, tradición y elegancia pocas firmas pueden aparecer por nuestra mente además de Hermes, pero quizá la marca venía desde hace años necesitando de aires renovados. Es por ello que la figura de Grace Wales Bonner parece estar hecha para este puesto.
Para entender por qué el nombramiento de Grace Wales Bonner como Directora Creativa de Hermes tiene tanto sentido, me parece suficiente exponer el concepto de su última colección S/S titulada “JOYA” y que en palabras de la propia Grace estaría dirigida a “personas que coleccionan tipos específicos de ropa o discos, gente que tal vez haya heredado ciertas piezas de sus abuelos”. Con ello Wales Bonner retrata un perfil de consumidor, en cuanto a moda se refiere, que puede que tenga un vestuario reducido pero que sin duda aquello que posee es de valor y con carácter personal. Esta filosofía de la moda como algo preciado que heredar, intencional y perdurable no puede estar más alineado con la filosofía y la identidad de la casa Hermes.
Su meteórica carrera ha estado marcada por dos acontecimientos: su colaboración con la marca deportiva Adidas y su significativa representación en la pasada Gala Met 2025 en la que vistió, entre otros, al coanfitrión Lewis Hamilton. Los méritos mencionados han provocado que en los últimos años apareciera su nombre sobre la mesa para ocupar puestos de directora creativa de varias casas de moda, tanto es así que la editora Sarah Mower de Vogue Runway escribió en su crítica del desfile de Primavera/verano 2026, y cito textualmente: “Por qué mujeres tan demostrablemente influyentes y comercialmente agudas como Grace Wales Bonner y su homónima británica mayor Martine Rose aún no han sido contratadas por una casa o una marca es menos un misterio que una desgracia total para la industria”.
Precisamente estas palabras de Sarah Mower me llevan a meterme de lleno en el grueso del tema que quería tratar en este texto, que es la escasísima representación de mujeres que ostentan en la actualidad el puesto de dirección creativa en las principales casas de moda. En los últimos meses hemos sido testigos del baile que se ha producido entre los distintos directores creativos y las diferentes marcas que dominan esta industria, algo sin duda emocionante de presenciar, pero llama bastante la atención el hecho de que sólo uno de dichos nombramientos corría a cargo de una mujer: el debut de Louise Trotteren en Bottega Veneta.
Joyería como archivo vivo: la herencia afro-diaspórica en una pieza
En este sentido considero de vital importancia arrojar un par de datos: en estos momentos en LVMH únicamente cuatro de cada catorce diseñadoras ocupan puestos de responsabilidad y en el grupo Kering una de cada seis; por otro lado, para ser aún más gráfica, el 70 % de los puestos directivos de la industria de la moda están ocupados por hombres. Resulta como mínimo curioso que en un mundo ideado principalmente para las mujeres, estas tengan tan poca representación, lo que pone de relieve la problemática que sigue existiendo en el mundo de la moda.
El nombramiento de Grace Wales Bonner, mujer negra racializada, rompe completamente con ese patrón que no deja de repetirse (hombre blanco estándar que se mueve entre los mismos conglomerados) y por ello es tan importante, aunque insuficiente. Y lo es no sólo por tratarse como digo de una mujer cuyo trabajo consiste en diseñar para hombres, sino que se trata de una mujer con un negocio próspero propio que la respalda. Esta realidad resuena a mi juicio como un golpe de autoridad, pero al mismo tiempo me entristece porque parece dar la razón a esa falsa creencia imperante de que una mujer debe demostrar doblemente su valía para llegar a puestos de responsabilidad.
A pesar de la crítica arrojada, creo que la decisión de Hermes de nombrara Wales Bonner como Directora Creativa es una muy buena noticia para el mundo de la moda en general por lo que puede aportar. En una industria que se muestra sumamente cambiante pero que en el fondo no lo es tanto, donde todos los códigos ya están inventados,Grace Wales Bonner tiene la oportunidad de redefinir la masculinidad desde el ojo femenino, dejando claro que en la historia de la moda siempre hubo maestras y que la sastrería no es sólo cosa de hombres.