Zieta Studio: el proceso como materia
Hay objetos que parecen desafiar nuestra percepción de la materia. Una lámina de acero que adquiere volumen sin perder su ligereza. Una superficie metálica que parece inflada desde dentro. Una estructura que podría confundirse con una forma orgánica. En Zieta Studio, el metal no se limita a obedecer.
Responde.
Ese matiz define buena parte de la filosofía del estudio fundado por Oskar Zięta: una manera de entender el diseño en la que la forma no siempre precede a la fabricación, sino que puede surgir de ella. La ingeniería se convierte en escultura, el error en descubrimiento y el aire en una herramienta capaz de transformar una superficie plana en un objeto tridimensional.
El resultado se sitúa en un territorio difícil de clasificar, entre diseño, arte, arquitectura e investigación tecnológica.
Pero para entenderlo hay que volver al principio.
El origen de un error
Durante su investigación en ETH Zürich, Oskar Zięta comenzó a estudiar cómo utilizar la presión interna para deformar láminas de metal. El punto de partida estaba relacionado con el hidroformado industrial: una técnica capaz de modificar una superficie mediante presión.
Los primeros experimentos utilizaron agua a alta presión entre dos láminas. De ellos nació PLOPP, un taburete cuya forma revelaba algo que hasta entonces había sido considerado un defecto: la deformación podía convertirse en estructura.
Lo que parecía una imperfección se convirtió en una posibilidad.
A partir de ahí comenzó una investigación que terminaría dando lugar a FiDU y a una nueva manera de entender la fabricación.
Diseñar desde el proceso
En Zieta, el diseño no comienza necesariamente con una forma terminada que después debe ser fabricada.
El orden se invierte.
Primero está el material, sus propiedades, la tecnología, la investigación y el ensayo. Después llega la forma.
Material, geometría, tecnología, ensayo y fabricación participan desde el principio. El estudio denomina Process Design a esta metodología, en la que el propio proceso de producción se convierte en una herramienta creativa.
FiDU —Freie Innendruck Umformung, o deformación por presión interna libre— permite llevar esta idea al límite. Dos o más contornos de chapa se cortan con láser y se sueldan. Después se introduce aire a presión entre las superficies. La chapa se separa y adquiere volumen.
El resultado depende de múltiples variables: geometría, presión, espesor, soldadura y comportamiento del metal. Aparecen tensiones, concavidades e irregularidades que no pueden predecirse por completo.
De ahí surge una de las expresiones asociadas al estudio: “pérdida de control controlada”.
El diseñador establece las condiciones y deja espacio para que el material participe en el resultado.
La naturaleza como referencia
Esta forma de pensar también encuentra referencias fuera de la industria.
Zięta observa estructuras naturales capaces de alcanzar estabilidad utilizando una cantidad mínima de materia: árboles, insectos, alas y otras formas orgánicas.
La naturaleza no funciona aquí como un repertorio de formas que reproducir, sino como una fuente de principios.
La comparación con una libélula resulta especialmente sugerente. Sus alas pasan de una configuración plegada a una estructura estable mediante la circulación de fluidos. En FiDU aparece una transformación que recuerda esa lógica: una superficie inicialmente plana adquiere volumen mediante presión interna.
En ambos casos, la estructura se desarrolla desde dentro.
La pregunta deja entonces de ser cómo añadir material para conseguir resistencia y pasa a ser cómo utilizarlo de manera más eficiente.
La paradoja de la ligereza
FiDU permite fabricar estructuras huecas que conservan las propiedades mecánicas del metal mientras reducen considerablemente su peso.
Es una paradoja deliberada: el acero, asociado a la masa y la solidez, puede convertirse en un material visualmente ligero y físicamente liviano.
Esta investigación se extiende a piezas como PLOPP, Ultraleggera, lámparas, espejos y mobiliario, donde la estructura deja de ser algo oculto para convertirse en parte de la expresión del objeto.
La forma exterior cuenta así una historia sobre lo que ocurre en su interior.
Del objeto al espacio público
La investigación no se detuvo en el mobiliario.
Las posibilidades de FiDU han llevado a Zieta Studio hacia la escultura, las instalaciones, la arquitectura y la ingeniería. NAWA, en Wrocław, traslada esta lógica a una intervención urbana, mientras WIR, en Varsovia, explora sus posibilidades desde la escultura pública.
En Blow & Roll, presentado en el Victoria & Albert Museum de Londres, la misma tecnología se aplica a perfiles de acero que pueden inflarse en distintos puntos para adquirir volumen.
El principio permanece reconocible, aunque cambie la escala: una superficie fabricada con precisión se transforma mediante presión en una estructura que antes no existía.
El taller como laboratorio
En Zieta Studio, la distancia entre diseñar y fabricar es corta.
La información digital puede convertirse en una pieza física y regresar después al entorno digital para ser analizada, modificada y fabricada de nuevo. Robots, láseres, simulaciones y herramientas de escaneado forman parte de esta cadena.
Pero la tecnología no sustituye la experiencia directa.
El objeto también se observa, se toca, se pesa y se manipula.
Esa combinación de investigación tecnológica y conocimiento material explica el carácter interdisciplinar del estudio. El taller no es únicamente el lugar donde se producen las piezas: es uno de los espacios donde se generan las ideas.
Una materia, menos impacto
El trabajo con estructuras huecas tiene también consecuencias ambientales.
Zieta Studio trabaja principalmente con acero, además de cobre y aluminio, y explora soluciones que permiten reducir la cantidad de materia necesaria para conseguir una determinada resistencia.
La monomaterialidad es otra parte de esta estrategia. Utilizar un único material cuando las condiciones lo permiten simplifica la construcción y facilita su recuperación al final de la vida útil.
La sostenibilidad aparece así vinculada a decisiones concretas de diseño: menos materia, menos peso, una fabricación más eficiente y objetos pensados para durar.
Lo que permanece
Algunas piezas están concebidas para el uso cotidiano; otras adquieren una dimensión escultórica y terminan formando parte de colecciones, exposiciones o espacios públicos.
La trayectoria de Zięta refleja esa diversidad. Su obra se encuentra en colecciones de instituciones como el Museum für Gestaltung de Zúrich, la Pinakothek der Moderne de Múnich y el Centre Pompidou de París. También ha recibido reconocimientos como el Red Dot Design Award, el Designpreis der Bundesrepublik Deutschland y el Audi Mentor Preis.
Pero la permanencia de un objeto no depende únicamente de su reconocimiento institucional.
También está en su capacidad para acompañar una vida.
Una silla que continúa utilizándose años después. Una escultura que se integra en una ciudad. Una pieza que cambia de propietario sin perder su significado.
El metal conserva además las huellas de su fabricación: las tensiones, las irregularidades y las pequeñas variaciones que hacen que cada transformación sea irrepetible.
El proceso continúa
Quizá por eso Zieta Studio resulte difícil de definir como un estudio de diseño convencional. Su trabajo atraviesa la fabricación, la ingeniería, la investigación, el arte y la arquitectura, pero ninguna de estas categorías lo explica por completo.
Lo que las conecta es una manera de trabajar: observar antes de imponer, experimentar antes de concluir y entender la fabricación como parte de la creación.
La innovación no aparece necesariamente como una forma radicalmente nueva, sino como una posibilidad que estaba escondida en el comportamiento de un material.
Una lámina de acero.
Una geometría.
Aire a presión.
Y un proceso capaz de revelar una forma que todavía no existía.
El diseño, en Zieta Studio, no termina cuando la materia adopta una forma. Es precisamente entonces cuando empieza a contar su historia.