Las chicas Almodóvar se han convertido en un mito de la cultura pop. Rechazadas
por el mismísimo Pedro Almodóvar (o bien la idea como tal), pero inevitablemente
existentes dentro del imaginario colectivo de sus películas.
Este término se hizo famoso gracias a sus musas, aquellas mujeres que lo
inspiraban y que marcaron sus historias como Carmen Maura, Penélope Cruz y
Rossy de Palma, pero, ¿qué tienen de especial?
Pedro casi siempre cuenta historias con mujeres protagonistas y sino, con una
influencia femenina muy fuerte, donde lo real se vuelve extraordinario. Es alguien
que ha aprendido a interpretar la cotidianidad de una manera fantástica, kitsch,
entre lo barroco y lo camp pero muy poco convencional, por lo que sus
protagonistas se han convertido en personajes entrañables que reinterpretan lo que
conocemos como cultura española.
El universo visual de las chicas Almodóvar mezcla dramatismo, feminidad y una identidad estética
profundamente reconocible.
Con un estilo perfectamente característico, personalidades, opiniones y voces
fuertes
Pedro las rechaza porque le parece que encasilla sus historias o que es un
término reduccionista, pero como admiradora, yo opino lo contrario.
Crear un universo tan claro es una tarea que no todos logran independientemente
del ámbito; diseñadores, músicos, escritores, todos buscan tener una narrativa clara
que los haga únicos, pero son pocos los que lo ejecutan tan perfectamente como
este señor; por ejemplo, creo firmemente que si te gusta el cine, la moda, o el arte
en general y ves alguna de estas fotos lo primero que se te viene a la mente es él,
porque se ha encargado de poner su sello tan peculiar en cada cosa que hace.
Y es que también ha influenciado fuertemente la moda, ya que en cada largometraje
hemos podido ver un estilo que mezcla elementos tradicionales españoles como
cruces, relicarios, peinetas y mascadas, con otros de uso cotidiano, como delantales
y camisones, hasta otros más extravagantes como vestidos tipo gogo, joyería
maximalista, maquillaje muy cargado, brillos, prints y sobretodo, mucho color:
pasteles, tonalidades de rosa, negro y claro, el icónico rojo que llena la pantalla de
pasión y drama.
Me parece increíble cómo por mucho que pase el tiempo, las tendencias cambien y
aunque vaya incluyendo a nuevos talentos, cada detalle de Pedro, por muy mínimo
que sea, es parte de la misma narrativa
Esto a pesar de que las tramas siempre son
súper distintas entre sí. Se ha encargado de crear algo tan propio como exagerado,
por lo que muchos externos lo han tomado como inspiración o ejemplo a seguir,
como Miuccia Prada, Donatella Versace y Jean Paul Gautier, quien incluso trabajó
con él para Kika en 1993, creando uno de sus mejores vestuarios hasta la fecha.
Así que no creo que sea un término que deba rechazarse o que reduzca sus
historias, sino que todo lo contrario.
La estética de Pedro Almodóvar convirtió lo cotidiano en un símbolo visual cargado de color, emoción y
teatralidad.
Esto tan famoso que nació gracias a la canción
de Joaquín Sabina
Nos muestra cómo el público disfruta de abrazar lo cotidiano
cuando existe con el drama, la irreverencia, la comedia y la tragedia. Es cierto que
todas queremos ser una chica Almodóvar, a quienes él creó como seres sensibles,vulnerables,
poderosos y
valientes que se expresan mediante lo que usan, como se
arreglan y los espacios que habitan y que nunca ocultan quienes son, así como
Pedro siempre nos ha dejado en claro que, aunque raramente aparezca en pantalla,
el verdadero personaje principal a quien sentimos en todo momento mientras vemos
uno de sus largometrajes, es a él: conocemos su humor, sus canas, sus lentes, su
estilo propio, su iconografía, pero se ha vuelto algo ciertamente personal que a
través de ellas plasma su historia, a su familia y, sobretodo, a las mujeres que
marcaron su vida.